domingo, 17 de noviembre de 2013

Las vidas perdidas por imprudencias en la carretera

“¿Adónde va ese?” Nada más pronunciar la frase, el cuñado de Yolanda Goena oyó un frenazo y gritos. Su suegro, padre de Yolanda, se acababa de bajar del coche, y a él tan sólo le había dado tiempo a volver a ponerse en marcha, recorrer unos metros y cruzarse con otro vehículo que circulaba demasiado deprisa. Era el 13 de diciembre de 2010 y la familia de Yolanda tenía una comida. Al día siguiente, su padre, Miguel, fallecía en el hospital.

Yolanda no puede olvidar de ese día. Su progenitor no murió por accidente, sino por la imprudencia del hombre que le atropelló mientras cruzaba una carretera. Un conductor que circulaba a más de 70 km/h en una zona limitada a 30, “que llevaba los frenos en mal estado, cada rueda de una marca y modelo diferente, que sabía que su coche no iba en buenas condiciones, que iba sin seguro...”, relata. Y que además huyó del lugar del accidente. Cuando fue alcanzado por un vecino después de abandonar su coche cerca del lugar del atropello, el hombre que mató a su padre negó su implicación en el suceso. Fue detenido más tarde por la Ertzaintza en un bar.

Goena, cuyo caso aún está pendiente de juicio, forma parte ahora de Stop Accidentes País Vasco, una asociación que lucha por concienciar a la sociedad sobre los peligros de la conducción, difundir las cautelas que se deben tomar al ponerse al volante de un vehículo, montar en bici o en moto o cruzar la calle. Además, ofrece asesoría y apoyo a todas las víctimas de lo que denominan violencia vial. “Una cosa es un accidente, y otra, una imprudencia”, explica Rosa María Trinidad, delegada de la asociación en Euskadi, que hoy celebra un acto en San Sebastián, con motivo del Día Mundial de las Víctimas de Tráfico.

Trinidad también es una de ellas: su hijo Enaitz murió arrollado en 2004 por un vehículo en La Rioja cuando montaba en bici. Su caso saltó a la prensa después de que el conductor que le mató denunciase a sus padres para que pagaran los desperfectos que el impacto del cuerpo del chaval causó en el coche. (Seguir leyendo)

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