domingo, 11 de octubre de 2015

Los examinadores de Tráfico, en huelga para exigir más protección: "Pueden darte la del pulpo"

“O me aprueba usted o le voy a clavar un pinchazo”. Joaquín Jiménez, examinador del carné de conducir, afirma que jamás se le olvidarán esas palabras. Se las dedicó en septiembre del año pasado un alumno al que acababa de suspender en la prueba práctica. Dice que "la sensación de terror fue absoluta". Su colectivo, formado por unos 700 profesionales de toda España, lleva cuatro semanas en huelga para exigir a la DGT que ponga remedio y frene las agresiones que sufren de aquellos a los que no aprueban. 

“No sabes cómo va a reaccionar: si te va a dar un puñetazo, si te va a clavar algo, o solo te va a amenazar y se va a ir”, relata Jiménez, que es también presidente de la Asociación de Examinadores de Tráfico. En su caso, asegura, trató de hacer razonar al “individuo” diciéndole que no era “ni el momento ni la forma” y que existen medios legales para reclamar. Y consiguió que el joven “saliese del coche pegando un portazo”. 

Otros examinadores no tuvieron tanta suerte. El sindicato CSIF explica que, en lo que va de 2015, estos profesionales han denunciado 15 agresiones físicas, siete más que en todo 2014. Pero añaden que los insultos y las amenazas son constantes. “A diario, a nivel nacional, es raro el examinador que no recibe alguna”, incide Jiménez. El colectivo asegura que las agresiones se han multiplicado desde que, hace casi dos años, están obligados a comunicar en el mismo momento al alumno si ha aprobado o no el examen práctico. 

"UNA SOLA AGRESIÓN ES GRAVE"

 Antes, los alumnos se bajaban del coche y los jueces comunicaban al profesor de la autoescuela el resultado del examen. Por eso, ahora exigen a la DGT que copie el modelo de Francia, donde se dicen los resultados al día siguiente. Pero Tráfico, de momento, no cede pese a que la huelga se prolonga desde el 14 de septiembre y a que se ha convocado una gran movilización para el 21 de octubre. Las posturas están muy distantes, sobre todo después de que la propia DGT asegurase que el número de ataques que reciben los examinadores “no es un grave problema que sustente el mantenimiento de una huelga". 

La DGT argumenta que durante 2014 se registraron 17 denuncias por agresiones: siete a personal de oficina y ocho a examinadores. Una cifra mínima, en opinión de Tráfico, porque el pasado año atendieron en sus oficinas a cerca de tres millones de personas y organizaron dos millones de pruebas para obtener el carné. 

Pero, para los examinadores, ese argumento no es válido. “A mí una sola agresión me parece muy grave”, denuncia Manuel de Santiago, del sindicato CSIF, quien enumera algunos hechos ocurridos en los últimos meses: “En Granada quisieron asfixiar al examinador apretándole el cuello con las manos. En Ceuta, un alumno le tiró una piedra bastante grande a la cabeza al examinador que no le dio de milagro. En Bilbao intentaron acuchillar al profesional”.

 "PUEDEN DARTE LA DEL PULPO" 

De Santiago afirma que la tensión puede llegar cuando menos se lo esperan porque no hay un perfil tipo de agresor. Y subraya que la situación es más peligrosa aún para ellos cuando los exámenes se tienen que llevar a cabo en polígonos o lugares apartados. “Allí, en un descampado, tienes que parar y decir al alumno: se ha pasado un paso de peatones. Y allí, en medio de la nada, pueden darte la del pulpo”, advierte, a la vez que denuncia que su colectivo puede recibir los mismos insultos “que un árbitro de fútbol en un Real Madrid Barcelona”, asegura. Por eso, piden también que haya lugares específicos y seguros donde finalizar las pruebas. 

La DGT resta importancia a la huelga y asegura que únicamente el 28% de los convocados la están secundando. Aún así, admite que las protestas han ocasionado ya el aplazamiento de más de 1.500 pruebas. Un problema que es bastante más grave en opinión de la Confederación Nacional de Autoescuelas, que afirma que “miles y miles” de aspirantes a conductores se están quedando sin examinar. Esa cifra es de 45.000, según los sindicatos. 

Para las autoescuelas, los paros sólo han venido a "agudizar el problema de la escasez de examinadores que ya padecían". "Es un hecho fácilmente constatable que el conflicto no estaría teniendo tan nociva repercusión si no 'lloviera sobre mojado'", apuntan en un comunicado. Porque los examinadores también reclaman "un refuerzo de las plantillas, mejores condiciones de trabajo y una revisión salarial". Pero, afirman, lo más importante es reforzar su seguridad. Para que aquello de “o me aprueba usted o le voy a clavar” sea solo un mal recuerdo. (Información)

www.huffingtonpost.es

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