miércoles, 19 de octubre de 2016

Un conductor de la EMT persigue y embiste a un coche con el autobús lleno

Que algunas personas pierden los nervios al volante es algo de sobra conocido, pero muy pocas veces los pasajeros de un autobús de la EMT piden auxilio a la policía por la conducción temeraria del chófer del transporte público. Esto es precisamente lo que sucedió el viernes por la tarde en la avenida de Blasco Ibáñez de Valencia, cuando un conductor de la línea 81 persiguió y embistió por detrás a un coche que le cerró el paso, supuestamente, en una maniobra sin mala intención del hombre que conducía el turismo.

El autobús estaba lleno de pasajeros. Más de una treintena de personas fueron testigos de los hechos. Algunos de ellos se llevaron las manos a la cabeza y pidieron al chófer de la EMT que abriera las puertas. Tras la colisión, el conductor del coche bajó a su hija de seis años, que viajaba en una silla de seguridad en la parte trasera del vehículo, y la dejó en la acera. Luego se encaró con el chófer municipal y le dijo que iba a llamar a la policía.

Los pasajeros del autobús protestaban porque el conductor no abría las puertas. Querían apearse pero no estaban en la parada. Fueron momentos de gran tensión y nerviosismo hasta que llegó una patrulla de la Policía Nacional. «Paré el coche de la policía y les conté lo que había pasado. Entonces abrió las puertas y bajaron los pasajeros», afirmó Juanjo R. F., el conductor del turismo, que presentó una denuncia al día siguiente en la comisaría de Exposición.

Varias de las personas que viajaban en el autobús se ofrecieron a la policía como testigos. «Pasamos mucho miedo. Yo creía que volcábamos porque dio varios bandazos y el autobús se inclinó mucho», señaló un pasajero. «Nunca había visto nada igual. Se rayó y no sabemos por qué», añadió el testigo. Una patrulla de la Policía Local de Valencia se desplazó también al lugar, concretamente a la avenida de Blasco Ibáñez a la altura de la Facultad de Geografía e Historia, donde el autobús estuvo parado cerca de dos horas.

Los agentes municipales realizaron las correspondientes diligencias de la colisión, aunque la Policía Nacional se hizo cargo de las investigaciones después de que el conductor del turismo presentara la denuncia en la comisaría. El chófer de la EMT dio negativo tanto en el control de alcoholemia como en el test de detección de sustancias estupefacientes. Ambas pruebas fueron realizadas por la Policía Local en la avenida de Blasco Ibáñez tras escuchar la versión de los pasajeros del autobús y de los dos conductores implicados, según informaron fuentes sindicales de la EMT.

«Me persiguió unos 200 metros y tuve que realizar maniobras evasivas. Iba de carril a carril y tocando el claxon», manifestó Juanjo R. «Fue horrible. Mi hija iba en la parte trasera del coche y yo aceleraba para que no me alcanzara», prosiguió. El conductor declaró también en la comisaría que su hija se asustó mucho. Al día siguiente, el hombre no pudo viajar con la niña en el transporte público, como tenía previsto, porque la pequeña le dijo: «Papi en autobús no», afirma textualmente la denuncia presentada por el padre.

La supuesta conducción temeraria del chófer de la EMT fue grabada por una de las cámaras instaladas para regular el tráfico en la avenida de Blasco Ibáñez. Según la versión del empleado municipal, el coche le cerró el paso en el cruce con la calle Doctor Moliner y él tuvo que frenar para evitar una colisión; y segundos después, el conductor del turismo desaceleró y el autobús lo golpeó por detrás.

Fuente: Las Provincias

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