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lunes, 11 de mayo de 2015

¿Cómo debe comportarse un coche ante un paso de bicicletas?

Los ciclistas no tienen prioridad en los pasos de peatones pero... ¿y en los de bicicletas? ¿La tienen siempre? Rebuscamos en la legislación para dar con la respuesta

Raikkonen lo expresó mejor que nadie. “Quitad de en medio ese McLaren”, gritó a su equipo al encontrar el coche de Alonso, más lento, en su trayectoria. Es la fiebre del volante. Envuelto en una tonelada de acero, el conductor se vuelve Ironman. No hay quien le frene, es el rey de la jungla de asfalto. En la carretera impera la ley de la selva y él es más fuerte. “Quitad de en medio ese coche, el patinete de aquel crío, el semáforo, la rotonda, el árbol, el Focus del radar...”. Será que la gasolina consume nuestra capacidad de empatía y todo lo que no va dentro de las cuatro puertas del coche nos molesta. A veces hasta lo de dentro. Sin embargo, y aún cuando el código de circulación está pensado para reducir los impedimentos en la movilidad de los automóviles, el coche no siempre tiene razón. Sobre todo en la ciudad, la fiera tiene que comportarse civilizadamente. Y es que aunque no queramos verlo, un mal uso del volante mata.

Después del último accidente mortal en Vitoria entre una vehículo y una bicicleta que atravesaba la calzada por un paso de peatones, en el barrio de Sansomendi, hicimos en elcorreo.com este artículo: ¿Cómo debe comportarse una bicicleta ante un paso de cebra? Fue origen de un intenso debate en el apartado de comentarios y en las redes sociales. Algunos usuarios nos invitaron a abordar una segunda parte, con los semidesconocidos pasos de bicicletas como protagonistas.

Aquel artículo y el debate que generó sirvió para certifica que existe un punto de la geografía urbana (especialmente conflictivo y peligroso, solo hay que seguir las notas de sucesos de la prensa local) que gran parte de los automovilistas desconocen, que pueden llegar a ser incapaces de reconocer al volante, y en el que en consecuencia, no se comportan siempre de la forma debida. Son los pasos de bicicleta. ¿Les suenan? No son pasos de cebra a medio pintar, ni pasillos laterales de estos para que los ciclistas no pisen a los peatones cuando cruzan la calzada. Son su territorio para atravesar la calzada.

Vamos a la ley.

El Reglamento General de Circulación (RGC) en su artículo 168 los describe a la perfección y marca las diferencias con los de peatones:

"c) Marca de paso para peatones: Una serie de líneas de gran anchura, dispuestas sobre el pavimento de la calzada en bandas paralelas al eje de ésta y que forman un conjunto transversal a la calzada, indica un paso para peatones, donde los conductores de vehículos o animales deben dejarles paso. No podrán utilizarse líneas de otros colores que alternen con las blancas

d) Marca de paso para ciclistas: Una marca consistente en dos líneas transversales discontinuas y paralelas sobre la calzada indica un paso para ciclistas, donde éstos tienen preferencia.”


Es decir, y por dejarlo aún más claro, la marca de paso para ciclistas es la continuación del carril bici sobre el asfalto cuando la carretera y el bidegorri se cortan. Y repitamos en alto el final del apartado d) porque ahí está toda la miga. “Las bicicletas tienen preferencia en los pasos para ciclistas”. Algo difícil de digerir para el automovilista y, en la práctica, complicado de detectar y prever.

En la extendida creencia de que el coche manda sobre todos los demás usuarios de la vía, salvo que medie semáforo o agente municipal, cuesta entender que se el vehículo deba ser quien tiene que parar si un ciclista se dispone a cruzar la calzada por su paso autorizado. Pero la ley es clara.

El reglamento lo aborda en su artículo 64: “Los conductores de bicicletas tienen prioridad de paso respecto a los vehículos de motor: a) cuando circulen por un carril bici, paso para ciclistaso arcén debidamente señalizados. b) cuando para entrar en otra vía el vehículo de motor gire a derecha o izquierda, en los supuestos permitidos, y haya un ciclista en sus proximidades. c) Cuando circulando en grupo, el primero haya iniciado ya el cruce o haya entrado en una glorieta. En los demás casos serán aplicables las normas generales sobre prioridad de paso entre vehículos”.

¡Caramba! En contra de la creencia generalizada, los coches tienen obligación legal de ceder el paso a las bicicletas. Lo que implica, por lógica, que es el automovilista el que debe ir pendiente de si hay una bicicleta en las inmediaciones de su vehículo y protegerlo; porque en caso de colisión no hay que pensar mucho para saber quién saldrá peor parado.

¿Entonces, y con la ley tan meridianamente clara, por qué tantos problemas al cumplirla? "Aparentemente el motivo es de desconocimiento y confusión", señalan fuentes consultadas en una autoescuela de la ciudad, donde se tratan y se debaten estas cuestiones. El código no siempre es lo claro que debería (eso lo sabe cualquiera que haya estudiado para obtener el carné) y muchos interpretan la generalidad como "el coche siempre tiene prioridad", explican desde las aulas.


La segunda causa de incumplimiento es práctica. En múltiples circunstancias del tráfico, se hace muy complicado para el conductor identificar la existencia de un paso de bicicletas. En ocasiones, si no está acompañado de una señalización vertical -como sí suelen presentar los pasos de peatones- uno lo ve cuando es demasiado tarde. Especialmente si el bidegorri discurre en paralelo a la vía y en un punto la corta tras un giro de 90 grados. O si por ejemplo, el carril bici está en el lado a la salida de una rotonda. El coche se topará con él, por sorpresa, tras completar un giro en el que ha estado mirando al resto de coches y carriles. Pese a tener preferencia, más vale que el ciclista utilice su sentido de la precaución... porque el golpe será más duro para él. (Información completa)

www.elcorreo.com

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