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lunes, 29 de agosto de 2016

Nos estamos poniendo mal el cinturón de seguridad

No lo decimos nosotros, sino los expertos: la banda inferior no va sobre la barriga ni puede quedar holgado. Otros errores de bulto

El cinturón reduce a la mitad el riesgo de muerte en caso de colisión, según la Dirección General de Tráfico (DGT). Pero solo si nos lo ponemos bien. Con el fin de sensibilizar a la población de la importancia de este dispositivo de seguridad, la institución realiza regularmente campañas de información y publica recursos didácticos. Los vídeos con imágenes explícitas de lo que sucede durante un accidente de tráfico con y sin cinturón, han sido un arma importante para convencer a muchos escépticos o perezosos de la importancia de colocárselo nada más sentarse en el coche. Lo que no parece quedarnos tan claro es que no vale ponérselo de cualquier manera.

“El mal uso del cinturón se asocia con el riesgo de sufrir algunos tipos de lesiones, aunque no sean tan graves como las resultantes de no utilizarlo. El uso correcto reduce la probabilidad de daños en tejidos y órganos abdominales y torácicos: roturas de bazo o de hígado, fracturas costales…”, explica Elena Valdés, de la Unidad de Programas de Aptitud de la DGT.

Lluís Puerto, director técnico de la Fundación RACC, concreta: “Si el cinturón está flojo y sin la tensión adecuada, la retención del cuerpo en caso de impacto o frenada se efectuará de forma muy brusca, produciendo lesiones. Si está retorcido, sujetará peor el peso del cuerpo, y si está pegado al cuello, puede originar cortes o quemaduras en caso de accidente. Bajo el brazo origina un desplazamiento descontrolado de la parte superior del cuerpo. Y en los ocupantes, un asiento excesivamente inclinado o situar los pies en el salpicadero provocará, en una frenada brusca, el llamado efecto submarino”.

“Si el cinturón está flojo, la retención del cuerpo en caso de frenada se efectuará de forma muy brusca, produciendo lesiones" (Lluís Puerto, RACC)

Roberto Ramos, técnico auditor de Seguridad Vial y Movilidad de la Confederación Nacional de Autoescuelas, explica el resultado de este efecto: “Se produce el deslizamiento por debajo del cinturón y posterior choque de las piernas con el salpicadero”. El golpe puede producir lesiones en espalda y pelvis, rotura de fémur o de la cabeza del fémur, que suele ir acompañado de hemorragia interna no exteriorizada. Y aún hay más: “Si ubicamos la banda abdominal del cinturón sobre la tripa corremos el riesgo de que, en caso de colisión, suframos gravísimas lesiones por aplastamiento de nuestro abdomen”, asegura.
La técnica adecuada

Colocarnos el cinturón es algo que no parece tener mucha ciencia, pero hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes. Elena Valdés da las claves: “La banda diagonal debe pasar por el centro de la clavícula (entre el hombro y el cuello): ni muy fuera, porque en caso de colisión se perdería su efecto protector, ni muy dentro, que podría producir lesiones en la zona”. La banda horizontal debe ir por debajo del abdomen, en contacto con una parte de la pelvis más resistente llamada cresta ilíaca (el punto más alto de la pelvis). “La correcta colocación de las bandas dirige y distribuye las fuerzas hacia tejidos más sólidas (huesos de la pelvis, esternón y hombro), reduciendo la posibilidad de que resulten lesionados tejidos u órganos más blandos”. Para terminar la colocación, se recomienda que, una vez situadas las bandas, se tire un poco hacia arriba de la diagonal con el fin de que el cinturón quede bien ajustado y sin holguras.

“La correcta colocación de las bandas dirige y distribuye las fuerzas hacia tejidos más sólidas (huesos de la pelvis, esternón y hombro), reduciendo la posibilidad de que resulten lesionados tejidos u órganos más blandos” (Elena Valdés, DGT)

Muchos de los errores que se cometen en la colocación del cinturón son más habituales de lo que creemos: “El principal es bloquearlo con pinzas y dejarlo demasiado flojo. Hay personas que sienten excesiva la presión que ejerce la banda diagonal del cinturón. En ese caso pueden emplearse pequeños elementos acolchados que aportan confort, pero no dejarlo holgado”, afirma Puerto. Otras equivocaciones son hacer pasar la banda longitudinal por debajo del brazo o detrás de la espalda, llevar el asiento muy reclinado o los pies sobre el salpicadero o el asiento delantero.
¿Las embarazadas se libran?

Antiguamente se eximía a las mujeres embarazadas de llevar cinturón. Esta idea ha cambiado, como se indica en un estudio de The American College of Obstetricians and Gynecologits. Para Valdés, “la mejor forma de proteger al feto es protegiendo a la madre. Deben extremar la precaución para que la banda diagonal pase por el tercio medio del hombro, siga entre ambas mamas y discurra por el lateral del abdomen, sin posarse encima. La banda horizontal debe quedar situada debajo del abdomen", como puede ver en la infografía del RACC que se encuentra bajo estas líneas. En el mercado hay adaptadores para facilitar la colocación.

Solo si conseguimos colocar correctamente el cinturón, conseguiremos que cumpla sus dos funciones: “Por un lado, retener a los ocupantes dentro del vehículo y evitar que se golpeen con el interior del mismo en caso de accidente con fuerte deceleración. Por otro, permitir que los ocupantes deceleren lo más lentamente posible, porque lo contrario podría ser mortal”.

Fuente: El País

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