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domingo, 14 de febrero de 2016

Hyperloop, el transporte del futuro que podría llegar a más de 1.200 km/h


Hyperloop, el transporte del futuro que podría llegar a más de 1.200 km/h


Un nuevo tipo de vehículo podría transformar los tiempos, los costes y la energía en los viajes entre ciudades

asta nuestros días, los medios de transporte ideados por el ser humano se han visto siempre sometidos a las condiciones atmosféricas. El viento, la lluvia, la nieve y el frío pueden condicionar cualquier viaje pese a los enormes progresos que los sistemas de transporte han hecho a lo largo de los últimos cien años. Pero todo eso podría cambiar. ¿Se imagina viajar sin que las inclemencias meteorológicas tengan efecto alguno? Parece unautopía, pero es una posibilidad muy seria, producto de la mente de un visionario del siglo XXI: Elon Musk.

El fundador de compañías como Tesla, que ha transformado la industria de los coches eléctricos al convertirlos en modelos aspiracionales de lujo, y de SpaceX, que está transformando los vuelos aeroespaciales con lanzamientos de cohetes a precios competitivos como nunca antes fue posible, también está detrás de Hyperloop, un sistema de transporte que podría transformar la forma en la que nos desplazamos en los largos viajes. Hace tres años, Musk presentó el proyecto Hyperloop después de sentirse, “bastante decepcionado” con los planes del tren de alta velocidad que se va a construir entre San Francisco y Los Angeles (550 kilómetros).

“¿Cómo es posible que el hogar de Silicon Valley y del laboratorio de propulsión a chorro de la NASA, que han hecho posible desde indexar todo el conocimiento humano a poner vehículos en Marte, construya un tren de alta velocidad que no sólo es el más caro del mundo por milla, sino también uno de los más lentos?”, se preguntó Musk. En lugar de limitarse a formular su queja, presentó un informe de 57 páginas de Hyperloop. Su invento es, en pocas palabras, una cápsula de pasajeros que discurre a gran velocidad por un tubo de acero en el que hay una baja presión de aire, con muy poca resistencia. Estas “vainas” lanzan desde su frontal a su parte trasera el aire, hasta alcanzar velocidades de unos 1.220 kilómetros por hora, ligeramente inferior a la del sonido (1.225 km/h). La mejor forma de entenderlo es pensar en el tubo de succión que se utiliza en los supermercados para enviar dinero desde las cajas hasta las oficinas.

La presión en los tubos no se elimina del todo, sino que se extrae aire mediante bombas a lo largo de todo el recorrido. De esa forma se reproducen las condiciones de volar a unos 45.000 metros de altura, con una presión muy baja. Hay que tener en cuenta que los aviones comerciales tienen un techo máximo de vuelo de unos 12.800 metros. En su día, el supersónico Concorde alcanzaba velocidades supersónicas, de 2.140 kilómetros por hora, a una altura de 18.300 metros.

La consecuencia de esa baja presión es que la fuerza de resistencia del aire en el interior del tubo es unas 1.000 veces inferior a la que existe en los desplazamientos a nivel del mar. En el frontal de la cápsula, un compresor transfiere el aire con una alta presión desde el morro a la cola. De esa forma le proporciona levitación y propulsión.

La exposición puede ser sencilla, pero en los aspectos técnicos hay que resolver cuestiones importantes, como la aerodinámica de la cápsula cuando las velocidades se aproximan a la del sonido.

La infraestructura necesaria para desarrollar el Hyperloop entre San Francisco y Los Angeles, según los cálculos de Musk, es muy inferior a la del tren de alta velocidad californiano. Según el tipo de cabinas que se adopten, el coste puede ser de sólo del 5% al 11% de los 68.400 millones de dólares (60.700 millones de euros) en los que está presupuestado el tren de alta velocidad.

Los tubos para el Hyperloop podrían construirse sobre pilones de hormigón, con tecnología antisísmica. En el caso de grandes obstáculos como la presencia de montañas elevadas, el coste de un túnel sería inferior al que de uno convencional para trenes o carreteras destinadas a camiones y automóviles, que necesitan mayor tamaño y equipamiento.

Después de presentar su proyecto, el mismo Elon Musk se descartó para llevarlo a cabo. Tesla, SpaceX y otras de sus iniciativas le consumen demasiado tiempo. No hizo falta mucho para que otros tomaran el relevo. El primer circuito de pruebas para Hyperloop, de 8 kilómetros, ya está en construcción en Texas por parte de una de las empresas que quiere llevarlo a la práctica.

Musk ha abierto el proceso de creación de este medio de transporte de la misma forma que hoy se hace en multitud de proyectos colaborativos, en especial en productos de software. En enero pasado, convocó un concurso de diseño y otro de construcción para el Hyperloop. La gran sorpresa fue que un equipo de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) fue el ganador.

El diseño del equipo valenciano fue muy ambicioso. Entre sus principales características hay que contar que utilizaría levitación magnética y no necesitaría una pista conductora en la zona inferior. Al ser de acero, el mismo tubo serviría para crear el campo magnético. El aire sería comprimido y saldría por la parte trasera a través de una turbina.

El equipo de la UPV seguirá a partir de ahora en proyectos relacionados con el desarrollo de Hyperloop, en el que están interesados al menos tres compañías y numerosas instituciones. El proyecto ganador en la modalidad de construcción fue para el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Para acabar de convertir en sostenible el nuevo sistema de transporte, los tubos podrían estar equipados a lo largo de todo su recorrido, siempre que fuera exterior, de paneles solares que proporcionarían energía de sobra para su funcionamiento. Según Musk, “se generaría más energía que la que se consumiría en el sistema”. Por supuesto, no tendría emisiones de ningún tipo de gases contaminantes.

El proyecto de Hyperloop prevé un sistema de transporte que pueda estar listo para partir en cuanto llegan y embarcan a los pasajeros, sin necesidad de más espera que la distancia con el convoy precedente, de unos 37 kilómetros. “¿Qué le parecería si existiera algo que nunca se estrellase, que fuera inmune al tiempo meteorológico, que anduviera tres o cuatro veces más rápido que el tren bala...?”, propone, el soñador Musk, que hasta ahora siempre ha hecho realidad todos sus futuristas sueños. (Información)

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