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lunes, 21 de julio de 2014

De la teoría a la práctica

Voces expertas en Seguridad Vial insisten en la necesidad de concienciar al aspirante a conductor sobre la responsabilidad que supone ponerse a los mandos de un volante.

Cuando un aspirante se sube por primera vez a un coche de autoescuela después de haber aprobado el examen teórico, el error más habitual que comete es que, a pesar de conocer el significado de tal o cual señal, su comportamiento no es el correcto; el franqueo de glorietas, las distancias de seguridad a ambos lados del vehículo y, en muchos casos, los imperdonables vicios adquiridos al volante de coches particulares, son otros de esos errores fatales que terminan por aparcar las ilusiones del alumno en la casilla del No Apto.

Los nervios y la falta de atención al entorno son habitualmente los factores determinantes de ese suspenso. Sin embargo, y aunque son los errores más comunes no son los contenidos prácticos que más les cuesta aprender. De hecho, las materias en las que más les cuesta arrancar tienen que ver, como es normal con la falta de experiencia a los mandos de un turismo, con el uso correcto de las marchas, saber cambiar sin mirar a la palanca y observando el cuentarrevoluciones, y el juego limpio de pedales embrague-acelerador y freno-embrague.

Estas conclusiones, reflejadas en un informe de la Asociación Profesional de Empresas Formadoras en Logística, Transporte y Seguridad Vial (Formaster) son compartidas, en buena medida por Iñigo Montenegro, presidente del colectivo que aglutina a las autoescuelas de Bizkaia. Sus cuarenta años de experiencia son suficiente aval para asegurar que, en general, los fallos más recurrentes durante las pruebas prácticas son cometidos por desconocimiento de la norma “como consecuencia de una preparación equivocada o precipitada de la formación teórica” o “por falta de manejo de la máquina por una escasa preparación intentando ahorrar dinero”.

“El suspenso del Stop, muy generalizado, es un suspenso absurdo, pues detener totalmente el vehículo no tiene ningún problema. Lo que ocurre es que, en muchos casos hay precipitación y se quiere volver a salir sin llegar a detenerse. En general se producen suspensos por falta de observación. Bien al adelantar, al cambiar de carril, ante un paso de peatones…” enumeraba Montenegro. Y es que, esos fallos son considerados como faltas eliminatorias y deficientes en el examen práctico del carné de conducir y motivo suficiente para irse a casa sin nada que celebrar.

EL PORQUÉ DE LA NORMA En buena medida, todos esos errores en la fase final derivan de una formación teórica deficiente o ligera; incluso no presencial, un hecho que lleva a flaquear a los aspirantes frente al examinador. Por ese motivo, desde las autoescuelas consideran que sería positivo que la Dirección General de Tráfico (DGT) incluyera en su agenda la posibilidad de obligar a cursar un módulo teórico de entre 10 y 12 horas para explicar el por qué de las normas de circulación, algo similar a lo que se hace ahora con la recuperación de puntos.

Otro de los aspectos que, a juicio del presidente de la asociación Apavi, incidiría en una conducción más consciente y juiciosa pasaría por modificar el examen teórico e implantar “cuanto antes, un sistema de cuatro respuestas por pregunta con la posibilidad de que más de una sea válida, con el fin de evitar que la teórica se supere por memorización y se asimile lo que se estudia y se pueda luego aplicar en la práctica”. Y es que, como refrenda, en el desarrollo de la posterior prueba práctica “se aprecian las carencias de la formación teórica”.

Una idea secundada por Garbiñe Sáez Molinuevo, máxima responsable de la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco quien, en una reciente entrevista manifestaba que “parece que lo único que importa es obtener el carné lo antes posible y con el menor número de clases, y, como se decía antaño, ya aprenderé con la experiencia. Hay que dejarle claro al alumno que circular no es un asunto baladí. Las prácticas son muy necesarias, pero la enseñanza teórica no puede servir únicamente para aprobar el examen”.

El presidente de Formaster, Anselmo Murado, también incidía en esta cuestión cuando aseguraba que “hacen los test solo por ordenador y de memoria, sin entender las normas de Seguridad Vial y sin asistir a las clases tutoriales que se dan en las autoescuelas. Los profesionales estamos para ayudar y hacer comprender el código de circulación y para que el conductor novel contribuya a mejorar la circulación sin poner en riesgo su vida ni la de los demás”. (Información completa)

www.noticiasdealava.com

1 comentario:

Esteban dijo...

Lo de las clases obligatorias no me gusta nada, y, además, el número propuesto es absolutamente insuficiente.

Por otra parte, cuando la DGT decidió utilizar tan sólo unos pocos tests (2006-2007), no recuerdo (corríjanme si me equivoco, por favor) que se alzase ninguna voz públicamente, ni protesta formal alguna por parte de las autoescuelas en contra de tan nefasta medida. Es más, la mayoría abrazaron la idea con entusiasmo y algunas escuelas hasta se permitieron el lujo de garantizar el aprobado en teórica, o devolvían el dinero. De mala memoria hace gala el señor Montenegro, me sorprende mucho.

Así mismo, toda la sociedad, en general, hace gala de un incuestionable cinismo e hipocresía, la mayoría de sus miembros no quiere aprender a conducir ni gratis. Ni a la mayoría de los padres les importa que sus hijos sepan conducir. Es muy triste, pero tanto la educación como la seguridad vial, de verdad, sinceramente y con franqueza, ¿a quién le importa?

Un saludo.