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lunes, 15 de diciembre de 2014

Al volante hasta que las limitaciones nos separen

Yo dejé el coche por el corazón», asegura Manuel Ortega a sus 73 años. Con menos de 40 este guardia civil jubilado sufrió un infarto que le obligó a replantearse su condición de conductor y a delegar en su familia para dar respuesta a sus necesidades de movilidad o bien coger el autobús. «El médico me dijo que podía repetirme, también al volante, y que entonces podía poner en riesgo también a mi familia», confiesa un hombre que por aquel entonces vivía en Arroba de los Montes. Su primer coche fue un Ford Fiesta que se compró nada más sacarse el permiso de conducir. «Era color pardo», recuerda con cariño. «He hecho de todo con el corazón partido, menos seguir al volante por pura precaución», asegura.

A Carmelo Sevillano le retiraron el carné hace ya 13 años tras ser víctima, según apunta, de «una negligencia médica». «Entré en quirófano con 55 años y salió todo mal», precisa. «No estoy bien ni de la vista ni del oído», lamenta un hombre que trabajaba como camionero. A Jesús Sánchez-Bermejo los ojos tampoco le ayudan. Un desprendimiento de retina también le acabó apartando de la carretera más pronto que tarde. A eso, según apostilla, se sumó una mala caída. «Estaba cambiando una luz en casa y se me fue la escalera», explica a sus 82 años.

Aunque el número de personas mayores de 65 años que conservan su permiso de conducir crece sin cesar, no son tantos los que con más de 80 conservan las capacidades psicofísicas adecuadas para manejar sus propios vehículos con seguridad. Luis Santiago Roma es reacio a ser un peatón más. Evita la hora de colgar las llaves. Su furgoneta le da libertad de movimiento a pesar de que, según señala, su mujer no esté por la labor de que siga al volante. «Me dice que me lo tenían que quitar ya, porque me dejan atrás los otros, pero la última vez que renové el permiso me dijeron que estaba todo bien», asegura a las puertas de ser un octogenario. Se sacó el carné entrado ya en la treintena porque lo necesitaba para trabajar.

«Estuve en una fundición alemana cinco años y una de las veces que me vine a España me lo saqué», explica. Ha trabajado como ganadero y albañil y, aunque ahora ya está jubilado, disponer de coche le permite «ir y venir a la finca» que tiene en la carretera de Piedrabuena. «Ya no cojo el coche para trayectos largos, voy a Miguelturra a ver a los nietos, a visitar a mi hermana que vive en Alcolea y poco más», afirma un hombre que en una ocasión tuvo un accidente en un cruce en Urda (Toledo). «Pero no fue grave», según matiza.

La Fiscalía de Seguridad Vial calcula que tres de cada diez conductores tendrá en 2050 entre 70 y 75 años, lo que implica el diseño de nuevas vías de actuación para garantizar la movilidad y seguridad de un colectivo en crecimiento. «Por la noche necesito gafas para conducir», expone José Miguel Zaldívar. A sus 69 años, y tras más de cuatro décadas al volante, es la «única limitación» que señala. «No utilizo mucho el coche, sólo para ir a hacer la compra y al pueblo», indica. Pero, por mi poco que lo coja, lo ve «necesario». (Información completa)

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