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miércoles, 4 de marzo de 2015

Expertos en tráfico urgen mayores controles para los conductores de avanzada edad

La muerte de dos automovilistas con más de 80 años en apenas unas horas reabre el debate sobre la necesidad de reforzar las revisiones y la vigilancia por parte de los médicos y familiares

En una sociedad con una esperanza de vida cada vez mayor nadie se atreve a fijar una edad en la que se debería dejar de conducir. Pero en lo que los expertos se ponen de acuerdo es en que, para conjugar el derecho a la movilidad con el de la seguridad, es necesaria una mayor implicación de la familia y los médicos de atención primaria, así como reconocimientos psicotécnicos más rigurosos y en menor plazo para los conductores ancianos.

Dos recientes siniestros han vuelto a poner el foco en el eterno debate sobre la conveniencia de poner límites a la veteranía al volante. El pasado fin de semana fallecía una conductora de 81 años en Galdakao tras impactar primero contra una furgoneta y, después, colisionar de frente contra un todoterreno. Su coche tenía 22 años de antigüedad. Solo dos días antes, un conductor de 89 años perdía la vida en una colisión múltiple con cinco víctimas mortales en El Tiemblo (Ávila). Iba a los mandos de un turismo matriculado en 2000.

Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en el último año murieron en las carreteras 200 personas de entre 65 y 74 años; 206 de entre 75 y 84 años, y 76 mayores de 85 años. A octubre del año pasado, el colectivo de conductores que ya han cumplido los 70 ascendía a casi 800.000.

¿Habría que establecer una edad tope para conducir? Víctimas, automovilistas y expertos en seguridad vial consultados por la agencia Efe coinciden en que no se puede fijar un límite, sobre todo en una época en la que la movilidad «es imprescindible y cada vez vivimos más años». Reclaman, no obstante, una mayor atención de los médicos de atención primaria a la hora de explicar a los conductores mayores los efectos de los medicamentos que consumen en sus reflejos y asesorarles sobre la mejor forma de manejar un vehículo en función de sus condiciones de salud, una labor de concienciación en la «también deben implicarse sus familias».

Algunos expertos son críticos con los plazos de renovación del carné, que se han ampliado para este colectivo (cinco años frente a los dos que estaban anteriormente establecidos para los mayores de 70), y con unos reconocimientos psicofísicos «poco rigurosos», que a veces se limitan a revisar la vista y el oído.


«Un cachondeo inadmisible»


Desde la asociación española de centros de reconocimiento de conductores, su presidente, Juan Arévalo, admite que existen «graves deficiencias» en la preparación de los facultativos que evalúan las condiciones de los automovilistas porque no tienen los conocimientos suficientes de medicina aplicada a la seguridad vial. «Que cobren 16 euros en algunos centros sin aplicar criterios rigurosos ni unificados es una broma y un peligro», denuncia Arévalo, quien insiste en que no existe la cualificación necesaria para determinar si la agudeza visual de una persona, sus reflejos o, incluso, su capacidad cognitiva están lo suficientemente mermadas para impedirle conducir.

Para Francisco Canes, presidente a la asociación de víctimas DIA, la situación que denuncia Arévalo es «un cachondeo inadmisible», contra el que la Administración debería actuar con inspecciones anónimas. Y reivindica reconocimientos «más asiduos, aunque sean gratuitos», porque el deterioro de un mayor avanza «en cuestión de meses». (Seguir leyendo)

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