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domingo, 12 de junio de 2016

El WhatsApp destrona a las rutas alternativas para eludir controles

Hasta hace unos años, y principalmente con la llegada de los meses de verano, era habitual que los conductores que quisiesen evitarse los controles de la Guardia Civil de Tráfico optasen por rutas alternativas, aunque estas supusieran incrementar considerablemente el número de kilómetros a recorrer. Sin embargo, la irrupción y expansión de determinadas aplicaciones para teléfonos móviles, los casos más paradigmático son WhatsApp, Waze y SocialDrive, así como las redes sociales, han mudado por completo estos hábitos.

No cabe duda de que aún quedan algunas rutas por vías secundarias -es el caso de que la transita por el interior del municipio de Poio como variante a la PO-308 para aquellos que regresan de Portonovo y Sanxenxo o la que transita por Bértola y O Marco como alternativa a la N-550 para conductores que se desplazan desde Vigo-, pero cada vez son menos las que las emplean. Las fuentes consultadas aluden a que, al margen de la proliferación de las nuevas tecnologías, el principal problema de estas rutas es que discurren por viales, en ocasiones, complicados, con escasa iluminación en horario nocturno y conllevan tener que aprenderse una serie de desvíos para no perderse, sobre todo en la que implica adentrarse en el interior de Poio.

Ante tales dificultades, se sospecha que cada vez son más los usuarios que optan por las aplicaciones de telefonía y las redes sociales para informarse con la suficiente antelación donde Tráfico ubica sus puntos de verificación.

Sin embargo, en el subsector de Pontevedra desde hace un tiempo a esta parte han decidido adaptarse a los tiempos y han mudado sustancialmente su estrategia. En este sentido, dos son las vías que se están empleando para contrarrestar a las alertas de WhatsApp y demás programas de mensajería.

Por un lado, estableciendo controles relámpago, de muy corta duración, de apenas unos minutos. De este modo, se busca que cuando los usuarios de estas aplicaciones sitúen la ubicación de los mismos y la comuniquen al resto, estos ya estén habilitando en otros puntos de la red viaria provincial.

La segunda estrategia es lo que se conoce como un cierre de poblaciones. Es la táctica que se emplea habitualmente en los dispositivos derivados de eventos que mueven multitudes. Ocurrió el pasado año con la Festa do Albariño o la del Auga de Vilagarcía, y más recientemente en los carnavales de A Illa de Arousa.

En estos casos, Tráfico dispone patrullas en los distintos accesos al interior de la localidad con la colaboración, si es preciso, de la Policía Local. De este modo, y al igual que en el resto de controles, se busca un efecto disuasorio y al mismo tiempo sancionar a aquellos conductores que superen los límites de alcoholemia o hayan consumido sustancias estupefacientes. «La máxima es que si vas bebido o drogado te vamos a pillar y te vamos a impedir que supongas un peligro para el resto de los usuarios», apuntó un agente municipal.

En la temporada estival se espera que se vuelvan a repetir este tipo de cierres de poblaciones coincidiendo con determinadas citas festivas, así como se intensificará la vigilancia en el marco de las operaciones salida y retorno de las vacaciones.
Los reincidentes al volante siguen generando preocupación en Pontevedra

Es una realidad con la que diariamente se topan los agentes de Tráfico en Pontevedra. Jornada tras jornada, al volante de los vehículos que paran se encuentra un rostro conocido, el de una persona que no es la primera vez que interceptan infringiendo la normativa de circulación. La situación ha llegado a tal extremo que hace escasos días un fiscal se sorprendía al comprobar la identidad de un encausado y ver que carecía de antecedentes: «Cuando vio su edad, lo comprendió todo. Era demasiado joven y este era su primer delito por conducir sin permiso», apuntaban al respecto.

Lo cierto es que, rara es la jornada, en la que guardias, policías o fiscales no se las ven con un multirreincidente. No es de extrañar tampoco que se den casos de jueces que rechazan suspender la ejecución de condenas mínimas, lo que supone el internamiento penitenciario del infractor.

Así ha ocurrido en el caso de un pontevedrés al que le impusieron una pena de cuatro meses y quince días de cárcel. El 20 de noviembre del año pasado fue cazado al volante de un BMW por la N-550, a su paso por Vilaboa, sin puntos en el carné. El juez del Penal uno, atendiendo a tres condenas previas por el mismo motivo en otros tantos juicios rápidos celebrados en Pontevedra, entendió que debía ingresar en la cárcel de A Lama.

La Audiencia confirmó esta decisión: «Ha sido condenado en tres ocasiones anteriores por el mismo delito, lo que pone de relieve una peligrosidad criminal elevada por parte del recurrente, que ha seguido con su actividad delictiva».

Fuente: La Voz de Galicia

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